lunes, 31 de octubre de 2011

LAS MANIAS INFANTILES

Antes o después todos los padres los padres nos topamos con comportamientos de nuestros hijos que nos resultan chocantes por lo repetitivos y resistentes al cambio que parecen y que a veces nos hacen perder la paciencia: se trata de las manías infantiles.
Carolina Santamaría Abadía, psicóloga colaboradora de la revista nos trata de explicar  mas en profundidad la manías infantiles.
Las manías aparecerán en el desarrollo evolutivo de un niño perfectamente normal en algún momento. Aunque podrían citarse cientos de comportamientos maniáticos diferentes, los niños tienden a repetir con mas frecuencia algunas conductas:
1. Comerse la uñas.
2. Chuparse el dedo.
3. Guiñar los ojos.
4. Realizar las cosas en un determinado orden.
5. Formar filas con los juguetes, colocarlos de una determinada forma y nunca de otra.
6. Insistir en que los demás hagan las cosas de una determinada manera.
7. Asociar canciones  a distintas actividades ( comer, dormir, bañarse...).
8. Rechazar cierta ropa (aduciendo que les pica o que no les gusta).
9. Insistir  en que todas las prendas de vestir tengan las etiquetas cortadas.
10. Atar los cordones de los zapatos de una determinada forma.
11. Repetir las palabras o frases ( por ejemplo, ir por la calle diciendo adiós a los árboles o a los coches).
12. Evitar pisar las juntas del pavimento.
13. Rechazar determinados alimentos.
14. Comer con utensilios específicos ( la cuchara azul, el plato del osito...) y negarse en rotundo a hacerlo con otros enseres.
15. Dormir con muñecos, pequeñas luces encendidas o la puerta de la habitación abierta.


La motivación de todas estas conductas está relacionada con la necesidad de sentirse seguros
que tienen los niños.
Los niños afrontan cada día muchas situaciones que son nuevas y que les exigen adaptaciones: aprender a comer, aprender a hablar, interiorizar unas normas de disciplina... Por si fuera poco, muchas de estas situaciones vienen de fuera, es decir, son una imposición de los adultos y crea inseguridad. Y ahí aparece la manía, como un comportamiento que le da seguridad, al realizarse siempre de la misma manera. El hecho de que las cosas permanezcan estables en su entorno consigue  hacerle pensar que tiene el control sobre lo que pasa.
Ante todo, tranquilidad: las manías infantiles son transitorias y desaparecen por completo en la mayoría de los casos. Lo aconsejable es afrontarlas con comprensión y paciencia. Si la manía es "llevadera" lo mejor es aceptarla y dejar que se le pase con el tiempo. Y cuando se le olvide, no se la fomentaremos, recordándosela.
Si se convierte en un problema porque es peligrosa o entorpece la vida familiar, lo mas adecuado es acabar con la manía. Para eso podemos establecer un código comunicativo con el niño que sirva para advertirle de cuando está realizándola. Por ejemplo, con una seña, podemos indicarle en público cuándo se está chupando el dedo, sin tener que ridiculizarlo frente a los demás. Debemos ayudar al niño a enfrentarse a su ansiedad haciéndole entender que esa actitud es para niños pequeños y no para él que ya es mayor. Y, sobre todo, no tratarle con dureza cuando caiga, de vez en cuando, en su manía, pues la realiza sin darse cuenta. Lo mejor en estos casos es hacerle consciente de sus actos animarle a hacerse mayor, abandonando sus rituales de seguridad.
Para las manías que suponen el rechazo de ciertas prendas de vestir, alimentos, etc... lo mejor es ignorar los llantos o protestas y seguir presentando la prenda de vestir o el alimento en cuestión dentro de todo el repertorio, pero el adulto tiene la obligación de plantear opciones razonables.
Por último, unas palabras sobre el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), para establecer la diferencia con las manías infantiles. El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones (pensamientos repetitivos que generan ansiedad). Mientras las manías infantiles son algo normal y transitorio, el TOC implica una afectación especializada. Nadie mejor que un padre o una madre para determinar, en primera instancia, hasta que punto llegan a ser pertubadores estos comportamientos y decidir cuándo es conveniente consultar a un especialista.


Carolina Santamaria Abadía
Hospital de Begoña
Avda. Pablo Iglesias, 92 - Gijón
carolinasantamariapsicologa@gmail.com





















miércoles, 26 de octubre de 2011

LA ALIMENTACION DURANTE EL EMBARAZO

La alimentación de la madre durante este periodo es de vital importancia para el desarrollo del bebé.
La gestación es un proceso fisiológico en el cual las necesidades energéticas de ciertos nutrientes se encuentran incrementadas.
El Doctor Ramón de Cangas Morán, Vicepresidente de la Fundación Cordobesa Alimenta tu Salud, nos explica que el embarazo supone un gasto extra de energía, algunos autores calculan en 80.000 calorías el coste energético de la gestación. La mujer debe comer lo suficiente para cubrir sus propias necesidades y para hacer frente a este gasto extra. Aunque las recomendaciones varían según los organismos y sociedades científicas, generalmente se suele recomendar que la mujer embarazada consuma diariamente unas 150 calorías mas durante el primer trimestre (hablamos de una mujer promedio con peso adecuado y con un feto único). Si la mujer es obesa, el embarazo múltiple, etc... las recomendaciones cambian).
El estado gestacional también supone un incremento en las necesidades proteicas (entre un 10% y un 15%). Debe hacer un equilibrio al 50% entre la proteína de origen animal (pescados, carnes, huevos y lácteos) y vegetal (legumbres, cereales y frutos secos).
Durante el embarazo se debe consumir aproximadamente el 30%-35% de la energía diaria en forma de grasas. La grasa saturada (procedente de lácteos enteros, carnes, grasas...) debe estar limitada al máximo, pero debe haber un adecuado aporte recomendable es utilizar aceite de oliva virgen extra para cocinar) y de grasas poliinsaturadas omega 3 (como nueces, pistachos, pescados azules... y omega 6 como cacahuetes, pipas, aceite de girasol...). Los ácidos grasos omega 3 son especialmente importantes ya que en la madre tienen un efecto cardioprotector y en el feto son vitales para el correcto desarrollo del sistema nervioso.
En cuanto a los hidratos de carbono, no se debe olvidar que los azúcares son "la gasolina" preferida por nuestras células, por ello su consumo es vital.  Un 50%-55% (incluso llegando al 60% los últimos meses)
de la energía diaria debe ser aportada a través de los hidratos de carbono durante el embarazo. Se debe evitar al consumo abusivo (desde luego no están prohibidos) de los azúcares simples de alto índice glucémico (azúcar, mermeladas, etc...) y tratar de primar el consumo de hidratos de carbono de bajo indice glucémico (pan integral, cereales de desayuno integrales, fruta, legumbres, pasta y arroz integral...), que de paso nos aportarán unos gramos de fibra extra.
En el caso de los minerales , se debe prestar especial atención al calcio (1200 miligramos diarios), por ello se recomienda ingerir diariamente unas 4 raciones de lácteos. También se debe cuidar la ingesta del fósforo, hierro, yodo, zinc y magnesio. En principio con una dieta equilibrada y variada, se cubren las necesidades de estos minerales.



La mujer embarazada también debe prestar atención a su ingesta de vitamina A (aunque las necesidades no estén incrementadas) tanto en forma de retinol presente en pescados azules, mariscos, lácteos... y en forma de betacoretones (un 60% de la vitamina A debe provenir de esta forma) como albaricoques, zanahorias, tomates... Así mismo, las vitaminas del grupo B (especialmente la B9 o ácido fólico y B12), por su función en el metabolismo celular, no se deben descuidar, sin embargo una dieta variada asegura un aporte suficiente. Buenas fuentes de ácido fólico son la lechuga, las espinacas, brécol, el tomate, el kiwi, el melón, la manzana, los frutos secos... Fuentes de vitamina B12 son las carnes, pescados, huevos y lácteos.
En el embarazo se encuentran incrementadas las necesidades de vitamina C, por ello, durante este periodo resulta interesante consumir diariamente un par de piezas de frutas cítricas (y unas 4 piezas de fruta total como mínimo) 2 o 3 raciones de verduras- hortalizas (y alguna en forma de tomate, zanahoria, coles, pimientos...).
Un consumo adecuado de vitamina E resulta indispensable, pero utilizando aceite de oliva virgen extra y no olvidando tomar frutos secos oleaginosos, pescados azules, huevos, etc... se garantiza un aporte suficiente.
Tampoco se debe descuidar la vitamina D. El consumo de pescado azul, la yema de huevo, el aceite de oliva virgen extra, carnes... aparte de la exposición al sol (siempre siguiendo los consejos de su médico dermatólogo) son las formas de conseguir un aporte adecuado de vitamina D.
El consumo abundante de verduras-hortalizas, frutas, cereales integrales y legumbres, asegura un aporte adecuado de fibra dietética.
No se debe descuidar la hidratación, el líquido por excelencia debe ser el agua y su consumo abundante, aunque el consumo de zumo integrales, etc... puede ser una excelente forma de hidratarse a la vez que de  incrementar el consumo de frutas.
Durante el embarazo algunas mujeres reciben suplementos nutricionales de hierro, yodo, calcio o vitaminas como el ácido fólico. Siempre debe ser su ginecólogo el que se lo paute.
Durante el embarazo está totalmente prohibido el consumo de bebidas alcohólicas, así mismo, aunque no esté categóricamente prohibido, se recomienda moderar el consumo de bebidas estimulantes ricas en cafeína como puede ser el café o el té.
En cualquier caso, si queréis quedaos embarazadas o lo estáis, consultar con su ginecólogo cuales son las pautas dietéticas más adecuadas.

miércoles, 6 de julio de 2011

EDUCAR EN IGUALDAD

A día de hoy, a nadie se le escapa que hombres y mujeres podemos desempeñar trabajos, tareas, etc. en igualdad de condiciones, que el simple hecho de pertenecer a uno u otro sexo no nos limita para pensar o actuar y estamos de acuerdo de que el camino a la igualdad es imparable y sin retorno.

Sin embargo, muchas veces se nos escapa que la igualdad se construye entre todos y todas, que es responsabilidad, sobre todo de las personas que conformamos la sociedad. De todas y cada una de esas personas depende que cada vez el avance sea mayor y más rápido, porque de poco servirán medidas institucionales, programas e iniciativas si no calan en la población y nos hacemos conscientes de el papel que jugamos en este tema. Así que en la familia debemos plantearnos que visión queremos que nuestros hijos e hijas tengan sobre el papel de la mujer en la familia, el ámbito laboral y la sociedad en general. Y claro, obrar en consecuencia. 

Si nos paramos a pensarlo, transmitir diariamente un mensaje de igualdad no es tan complicado. Como todo, requiere que nos concienciemos de ello y cambiemos hábitos y costumbres en nuestro día a día, y sobre todo, desterrar estereotipos.

Los estereotipos son ideas preconcebidas que están aceptadas comúnmente por la sociedad y a los que se le da carácter de inmutables, es decir las cosas son así porque así son, y no se cuestiona. En el tema que nos ocupa un estereotipo sería decir que las mujeres son más aptas para desempeñar puestos de enfermera o maestra y los hombres para ser mecánicos o médicos, las mujeres son más sensibles y los hombres valientes, las mujeres cocinan bien y los hombres saben hacer reparaciones domésticas... Los estereotipos nos dibujan a unas y otros, y nos atribuyen a las mujeres papeles de crianza y afectivos, ligados normalmente al ámbito privado, al hogar, mientras que los hombres son los encargados de mantener a la familia, de producir en el ámbito público, fuera del hogar. 

Aunque afortunadamente cada vez más estos estereotipos se van desdibujando, el poso sigue estando presente en nuestra sociedad, tanto entre la gente de más edad como entre la gente joven. Y donde más se da la presencia de los estereotipos es, precisamente en el hogar. Las mujeres van conquistando su lugar en el ámbito público, pero en casa, sigue dándose una diferenciación de roles que lleva en muchas ocasiones a una doble carga, la del trabajo y la de la atención a la familia y la casa, y por supuesto a trasmitir un mensaje a hijos e hijas que se aleja de una igualdad real entre mujeres y hombres. 

Los estereotipos, como hemos dicho, nos dan las cosas hechas, por sentado y generalizan realidades que muchas veces no existen. No todas las mujeres somos iguales ni todos los hombres se comportan del mismo modo, cada persona es única y debe comportarse, reconocerse y respetarse como tal.

Para transmitir una visión igualitaria de las cosas, es decir, empezar a mirar con perspectiva de género, no es necesario un gran despliegue de medios, solo buena voluntad y perseverancia, constancia para que sea un mensaje uniforme a lo largo del tiempo, es decir, una forma de entender las cosas. Como cualquier otro mensaje educativo, el de la igualdad debe llegarles a nuestros hijos e hijas de una forma clara y constante para que lo perciban como algo habitual, algo normal y así conseguir que lo interioricen con naturalidad. 

Desde casa, como decimos, no es tan difícil transmitirles este mensaje, ni tenemos que dar “la charla”. Niños y niñas, interiorizan el aprendizaje social, en gran medida, mediante la imitación, así que lo que hagamos y vean, será lo que imiten. 

A continuación, vamos a ver unos ejemplos que se pueden aplicar fácilmente en casa, porque hace tiempo muchas mujeres sí se cuestionaron los estereotipos de género y comenzaron una lucha que hoy nos permite educar a nuestros hijos e hijas en igualdad. 

Evitar frases como “los niños no lloran” o “las señoritas no se comportan así”

El rosa es un color. El azul otro. Solo identifican lo que pretendamos identificar con ellos. Que escojan el que más les guste, no es cuestión de sexos.

Los juguetes no tienen sexo. Si un niño quiere una fregona, probablemente sea porque ve a su padre o a su madre (o a ambos) utilizarla en casa. Recuerda que aprenden por imitación. Si una niña quiere un taladro, quizá os haya visto utilizarlo en casa.

No limitéis sus opciones. Estudios, profesiones, aficiones... sean niños o niñas pueden escoger lo que quieran, pueden vivir su vida en plenitud dedicándose a lo que les guste. 

Cuando leáis un cuento, veáis dibujos o una película, ayudadle a reflexionar sobre el papel de los personajes ¿qué ocurriría si caperucita fuese un niño? Probablemente, lo mismo, porque no todos los niños saben kárate ni son superheroes solo por ser chicos.

Ojo al lenguaje, procurad nombrar en femenino, no uséis el masculino para todo, sobre todo si te refieres a un grupo de mujeres por ejemplo. Se pueden usar expresiones como “tus amigos y amigas”, decir que tenéis una reunión con el profesorado, no con los profesores... 

Implica tu hijo o hija en las tareas del hogar, en todas ellas, desde la reparación de un grifo o cualquier otra “chapucilla” que hagáis en casa, a barrer el suelo o cuidar de plantas y animales. Podrá colaborar en todo dependiendo de su edad, aunque sea para pasar el destornillador, o colocar la semilla en el tiesto, pero implicareis su participación en actividades asignadas a hombres y mujeres.

De vez en cuando, escoged actividades de ocio que les enseñen que por ser niñas o niños pueden hacer cosas que no se les suelen “asignar” u otras que pongan de relevancia el papel de la mujer, como pueden ser algunas de las exposiciones que se suelen celebrar con motivo del 8 de marzo, el papel de las mujeres en países en vías de desarrollo, etc. 

Y sobre todo: predicad con el ejemplo. Compartir tareas en casa, conducir alternativamente, acudid indistintamente a las reuniones del AMPA o con tutores y tutoras...

Y recuerda, que si las mujeres y los hombres de mañana crecen en igualdad no tendrán que construirla en el futuro, porque ya la llevaran en su equipaje, no se cuestionarán cosas que ahora nos planteamos porque ya las llevarán resueltas. Cada persona que vea en los y las demás alguien igual a él o ella, será una persona más que construya una sociedad más justa, y en nuestra mano esta ayudar a dibujar ese futuro. 


Beatriz Menéndez
Licenciada en Pedagogía y Especialista en animación sociocultural 
www.esparcer.com 


viernes, 1 de julio de 2011

CUIDADOS AL SOL

La exposición al sol es necesaria para la vida y el bienestar de las personas. La luz solar contribuye a la formación de la vitamina D que es indispensable para el adecuado desarrollo de las personas.
No obstante, la exposición excesiva o inadecuada  al sol produce efectos nocivos sobre la piel: Lo más importante en los niños es prevenir las quemaduras y los efectos a largo plazo del sol.
A/ La quemadura solar: Una sobreexposición excesiva al sol, aunque sea aislada, produce la quemadura solar. La quemadura solar comienza después  de la exposición y llega a su máximo unas 30 horas después.  Hay que tener en cuenta que las exposiciones  al  sol en jornadas consecutivas  van sumando su efecto y por tanto puede aumentar la quemadura; lo ideal sería tomar el sol en días alternos.

B/  El Sol y El Melanoma: El sol no es el único factor que interviene en la aparición del melanoma El factor más importante parece ser el  genético y intervienen probablemente otras cusas que se nos escapan hoy. Para la prevención del melanoma es muy importante evitar las quemaduras especialmente en la primera infancia.

Todos los efectos nocivos del sol sobre la piel son más intensos en las zonas de mayor exposición a la luz solar: el rostro, el dorso de manos, el cuero cabelludo, los hombros.


MEDIDAS DE PREVENCIÓN ANTE LA EXPOSICIÓN SOLAR:
Evitar las quemaduras; evitar exponerse en las horas centrales del día en las que la radiación lumínica es más intensa.
Usar protección vestimentaria y aplicar un fotoprotector  de  índice alto  (30 o superior), para una mayor eficacia, aplicándolo media hora antes de la exposición y renovándolo cada 2 horas.
Usar productos adaptados a las condiciones particulares de cada exposición y a la edad del paciente. Las principales marcas de fotoprotectores tienen en su gama productos específicos, los llamados fotoprotectores pediátricos entre los que clásicamente encontramos los filtros físicos.
Los fotoprotectores tienen que ser productos que se extiendan fácilmente en la piel del niño, resistentes al baño, con un elevado índice de remanencia  y cosméticamente aceptables.  
Tener en cuenta las situaciones concretas de cada  exposición: el sol de altura quema más,  el agua produce reverberación y la nieve produce reflexión de los rayos solares. Determinadas circunstancias  pueden aumentar mucho  la cantidad de  radiación que llega a  la piel. 
Las personas de piel clara, ojos claros y rubios o pelirrojos son más susceptibles de sufrir quemaduras con el sol.
La hidratación de la piel es necesaria, antes y sobre todo después de la exposición, con el uso de AFTER SUN  reparadores. 
Tener siempre en cuenta que el sistema immunitario de los niños no esta completamente  desarrollado y la capacidad de reparación de la piel del niño ante las agresiones solares  no es completa por ello se han de extremar las medidas de protección  para la prevención de los efectos nocivos a corto y a largo plazo.

Dr. Luis Barthe Fernández 
Marqués de Teverga, 8- 3ºA
Oviedo Tel: 985 232 200
clinicaluisbarthe@gmail.com




martes, 28 de junio de 2011

ADIOS AL PAÑAL

Llegan las vacaciones, el sol, calor... y muchos padres decidimos este momento para poder retirar el pañal a nuestros hijos. Nuestra psicóloga Carolina Santamaría nos da una serie de pasos a seguir para saber cuando nuestros hijos están preparados para ese momento.

El momento de quitar el pañal es a la vez deseado y temido por la gran mayoría de  los padres. Sin duda exige un esfuerzo por parte de todos: niños y adultos, pero el fruto de un proceso de enseñanza adecuado será doble: independencia para el niño y comodidad para los padres. Merece la pena saber cómo ayudar a nuestros hijos en esta etapa tan importante de su camino hacia la autonomía.
Si nos preguntamos cuál es el mejor momento para comenzar el entrenamiento en el control de esfínteres, la respuesta es que cada niño es diferente. Pero hacia los dos o dos años y medio es una etapa en la que las probabilidades de éxito son mayores. Lo  importante es que  el niño esté motivado y los padres cargados de paciencia.  La mejor época del año es primavera-verano, para evitar resfriados con los escapes ocasionales de orina que sin duda ocurrirán.
Desde pequeños los niños aprenden por imitación multitud de conductas. Conviene dejarles que vengan al baño con nosotros y explicarles qué hacemos, mostrarles cómo nos limpiamos y  tiramos el papel, dejarles que  tiren  de la cadena para que se familiaricen con el inodoro y enseñarles hábitos de higiene. Previamente, si les hemos  ido explicando qué es lo que han hecho (pipí o caca) cuando les quitamos el pañal, les ayudamos a discriminar.
Existen una serie de indicadores de que un niño está preparado para aprender a dejar el pañal:
Entiende cuando le hablamos
Sabe andar y sentarse en el orinal
Discrimina  pipí y caca
Exterioriza cuándo quiere ir al baño encogiéndose, gruñendo...
Regulariza sus horas de evacuar
Sabe subirse y bajarse los pantalones
Le interesa ir al baño cuando van otros familiares 
Quiere quitarse el pañal cuando está sucio
Comienza a decir  que puede hacerlo solo

Podemos motivar a los niños  en este proceso diciéndoles que se “hacen mayores” y dejándoles elegir su nueva ropa interior o un orinal que les guste. Si asisten a la guardería, conviene hablar con los educadores para que exista  concordancia casa-escuela.
El método  progresivo consiste en estos pasos:
Se  quita el pañal y se le pone en el orinal un tiempo cada día (2-3 minutos), después de las comidas.
Si no hace nada, no le damos mayor importancia.
Si  hace algo en el orinal hay que reforzarle: abrazos, besos,  decirle que lo ha hecho muy bien
Si no llega a tiempo, no enfadarse ni  gritar: asumir que durante una temporada va a hacerse pipí encima a veces. Lo limpiamos y le decimos que la próxima vez tendrá que avisar antes.
Cada hora recordamos que hay que ir al baño y alargamos los tiempos conforme va aguantando más. 
Cuando no le tiene miedo al orinal y pasa más tiempo con el pañal seco, es el momento de quitárselo.
Debemos estar una semana o dos a tiempo completo con él para que pueda identificar las señales para ir al orinal (emplear las vacaciones).   
En todo este proceso es importante que el niño use ropa cómoda y fácil de quitarse o ponerse por sí mismo: evitar petos, monos o bodies y usar pantalones de cintura elástica, faldas o vestidos sin medias. 
Podemos emplear como técnica  de  motivación una tabla-calendario  y pegatinas. Si evacúa en el orinal pone una pegatina en el día correspondiente y le damos besos y alabanzas. Al final del día, se hace  recuento de cuántas pegatinas ha conseguido pegar. Si no  ha hecho en el orinal pipí ni caca, no le decimos nada o le decimos que mañana lo hará mejor.
A veces los niños tienen miedo de las situaciones nuevas. Si no quiere sentarse en el orinal, trataremos de desdramatizar ese momento utilizando el juego como recurso: nos sentaremos en el orinal  todos por turnos: el osito, mamá, papá…etc. O nos llevamos un cuento para que se siente con nosotros a leerlo. Nunca debe imponerse bruscamente algo que al niño le causa rechazo: la aproximación gradual es más lenta pero da mejores resultados.
Quitaremos el pañal de noche cuando veamos que ya controla de día. Normalmente a las dos semanas ya ha tenido un entrenamiento suficiente. Los pasos a dar son:
Animarle a beber agua durante el día.
A partir de las 19.30h  evitar darle agua salvo que  la pida. 
Debe hacer pipí antes de ir a dormir y en cuanto se levanta por la mañana.
Una vez que lo/a acostamos, cada hora hasta las 24:00 podemos preguntarle si tiene ganas de hacer pipí. En caso afirmativo, lo pondremos en el orinal para que haga pipí rápido y continúe durmiendo.
Como en cualquier otro aprendizaje infantil, para tener éxito en el que nos ocupa en este artículo hay dos recetas infalibles: amor y paciencia. El acompañamiento que los padres hacemos de nuestros hijos hasta su madurez debe ser, ante todo, una experiencia agradable.


Carolina Santamaría Abadía
Hospital de Begoña
Avda. Pablo Iglesias nº 92 Gijón
Tel: 637 51 39 24
carolinasantamariapsicologa@gmail.com 

martes, 3 de mayo de 2011

NUTRICION


RECOMENDACIONES NUTRICIONALES EN EDAD PREESCOLAR Y ESCOLAR

Ramón de Cangas no explica que en  esta etapa de vida, los objetivos de la nutrición son sobre todo asegurar un crecimiento y desarrollo adecuado (teniendo en cuanta también la actividad física del niño)  mediante una alimentación suficiente y equilibrada y obviamente tratar de instaurar unos hábitos alimentarios saludables para toda la vida.
Para ello, es necesario que el niño consuma la energía que requiere:
Es importante tener en cuenta la actividad física del niño y su tamaño corporal, ya que demasiada energía puede acabar provocando un exceso de grasa corporal. Como referencia de las necesidades diarias energéticas disponemos del informe de la Organización Mundial de la Salud y del Comité de Nutrición de la Academia de Ciencias Americana.
Hay que tener en cuenta que la energía que un niño necesita, debe cubrir su gasto metabólico basal ( es decir, lo que consume sólo por estar vivo), el efecto termogénico de los alimentos ( el gasto derivado de las digestiones) y el gasto por actividad física. Además, hay que tener en cuenta la energía necesaria para el crecimiento ( unas 20 Kilocalorías extra al día).
Pero no solamente es importante la energía total que consume un niño, también debe haber un equilibrio en el reparto de los macronutrientes.
Por ello, el 50-55% de la energía que el niño consume diariamente debe ser aportada por los hidratos de carbono. La dieta debe ser por tanto rica en pan, arroz, pasta, patatas, legumbres, fruta….Sin embargo los azúcares (sacarosa, mermelada, confituras….) no deben ser abundantes (no más del 10% de las Kilocalorías totales) para evitar el riesgo de sobrepeso y también en prevención de caries etc…
Un 12-15% de la energía diaria, debe ser aportada en forma de proteínas. Sin embargo, no debe haber una ingesta excesiva de proteínas animales, la ingesta de proteína debe estar equilibrada en un 50% de origen animal y un 50% de origen vegetal. Por tanto aunque obviamente se deben consumir cantidades adecuadas de pescados (con más frecuencia que carnes), carnes y huevos, no se deben dejar de lado las legumbres, frutos secos, cereales….Es interesante el concepto de complementación proteica. A lo que hace referencia este concepto es al hecho de que algunas proteínas (de origen vegetal sobre todo) son deficientes en algunos aminoácidos esenciales, sin embargo, cuando se combinan entre sí, dan lugar a una proteína de un valor biológico elevado. Un ejemplo clásico es combinar las legumbres con cereales ( moros y cristianos, lentejas con arroz,  soja con arroz, habichuelas con maíz, pan y frutos secos….).
Se debe consumir un 30-35% de la energía diaria en forma de grasas. Sin embargo la grasa saturada nunca debe sobrepasar el 10% de la energía total. La grasa monoinsaturada debe aportar un 15% y la poliinsaturada un 10% ( con una relación adecuada entre omega 3 y omega 6). Además, no se deben consumir más de 200 miligramos al día de colesterol.
 En la práctica esto supone utilizar aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar, consumir frutos secos ( nueces, almendras, avellanas…), más veces pescados que carnes ( alternando blancos y azules), limitar los lácteos enteros ( elegir semidesnatados), mantequillas, margarinas, carnes grasas, bollería industrial, comida rápida, embutidos….
Tampoco se debe dejar de lado la ingesta de fibra. En niños mayores de dos años, se consideran que el consumo de fibra debe ser el número de años de edad más 5.  Incorporar frutas, verduras-hortalizas, legumbres, algún cereal integral (pan integral etc…) ayudará a alcanzar estas cantidades.


Ramón de Cangas
Presidente de la Asociación de Dietistas- Nutricionistas del Principado de Asturias
www.nutricionsalud.net


lunes, 25 de abril de 2011

EDUCACION

 LA MUSICA EN LA EDUCACION
BENEFICIOS DESDE LA PRIMERA INFANCIA
Cuando el  niño aún no sabe hablar o sus posibilidades gramáticas son muy escasas la manera de comunicarse con el mundo que le rodea es muy limitada.
Aún así la necesidad de relacionarse con el entorno es primordial para él, tanto es así que si no lo consigue de una manera ”satisfactoria” puede devenir en un sinfín de conflictos emocionales que en mayor o menor medida probablemente arrastrará hasta la edad adulta.
La música en este primer ciclo de la vida entre otros muchos beneficios tiene el de “engrasar la maquinaria de las relaciones” y proporcionar un lenguaje que discurre natural, sin esfuerzo, un lenguaje universal en el que el niño se siente seguro de forma innata.

 El pequeño que vive en contacto con la música, y la comparte, convive  mas armoniosamente con otros niños, se siente mas seguro emocionalmente y se ve no “frente” sino “con”, de igual a igual,  sin vergüenzas ni complejos, reforzando con ello su frágil autoestima; la música le da confianza, se siente comprendido al compartir canciones, ritmos y otros roles de expresión musical, y  todo ello  en un clima de colaboración, respeto y complicidad.
Pero no quedan sólo ahí (que ya es mucho) las bondades de vivir la música. También es beneficiosa para la concentración, el desarrollo del oído, la potenciación de la memoria, etc. Poniendo ejemplos concretos mejora la capacidad de aprendizaje de las matemáticas (la música está construida con una estructura puramente matemática), facilita memoria y oído en la asimilación de otros idiomas y aumenta la capacidad de concentración en el estudio al desarrollar un mayor número de conexiones neuronales en plena época de crecimiento cerebral.  Y finalmente también el sistema motriz se ve fortalecido con las actividades musicales ayudando a mejorar la coordinación y el control rítmico de su cuerpo.

  
  Cada día somos más conscientes de los beneficios de la música para nuestros hijos, igual que lo  somos del deporte o de una correcta alimentación.  Y también cada día somos más los que empezamos a valorar  en su justo término la importancia de la música en los niños de edad preescolar.


Ana Gladys López
Escuela de Música                                                                                                            
TOCA LA LUNA